viernes, 10 de diciembre de 2010

Imperfecto-Indefinido, ¿teatro?

Esta noche no conseguía dormir. Puede que el haberme echado una cabezadita después de meses de sequía influyera. En todo caso, no pegaba ojo y cuando esto me ocurre mi mente se pone a trabajar ferozmente. Y digo trabajar en todos los sentidos, porque mis neuronas se concentran en cómo enfocar el contraste imperfecto-indefinido a mis alumnos d secundaria después de las vacaciones.

Hasta ahora utilizaba las estupendas explicaciones de la GBE y algunas actividades de Rápido Rápido. Sin embargo, la gramática cognitiva ha hecho que mi perspectiva didáctica sea lo más visual posible para mis alumnos. Así pues, para hablar del imperfecto como descripciones y del indefinido como acciones, me gustaría añadir a mis símiles (en el escenario de un teatro, imperfecto=decorado, indefinido=movimiento; en un árbol, imperfecto=hojas y ramas, indefinido=tronco y raíces) un montaje donde los alumnos capten claramente de forma visual que con el imperfecto enriquecemos la historia a través de las descripciones pero que es el indefinido el que hace avanzar la historia a través de las acciones.

Mi idea es hacer un montaje a través de una historia imaginada. Del siguiente modo

Historia completa:

Andrés estaba tumbado en la playa. Era domingo por la mañana y hacía muchísimo calor. A su lado había una familia de 4 personas: el padre, la madre, el hijo y la hija. El padre estaba leyendo un periódico. Era calvo, con barba y tenía mucha barriga. Su mujer era, en cambio, muy guapa: rubia, con el pelo largo y era bastante delgada. El hijo y la hija estaban jugando con raquetas. La hija también era muy guapa y de vez en cuando miraba a Andrés y le sonreía.

Además, en la playa había bastante ruido porque había mucha gente aunque pocas personas se bañaban.

De repente, la pelota cayó encima de la cabeza de Andrés y la hija se acercó y se disculpó y Andrés y ella empezaron a hablar”.

Mi montaje vendría a ser así:

- Aparece una imagen: un chico (Andrés) tumbado en una playa.

- Se añade un sol (mucho calor)

- Se añade a una familia al lado de Andrés.

- Se añaden una por una descripciones del padre (1: calvo 2: barba 3: barriga)

- Idem madre.

- Se añaden hijos.

- Se añade muchas otras personas.

- Andrés tumbado: imagen de pelota que cae sobre Andrés.

- Andrés e hija hablando.

No sé si queda claro el proceso (a mí me lo parece) lo que pasa es que no sé cómo hacer este montaje. Había pensado utilizar el retroproyector pero me gustaría poder hacerlo a través de algún programa informático. ¿Conocéis alguno o alguna otra forma de poder representar esto a mis alumnos?

Después la idea es que los alumnos creen una situación parecida que sus compañeros representarán, a modo de teatro, a través de la comprensión oral.

¿Algún comentario o mejora?

jueves, 25 de noviembre de 2010

Castigos en clase

Como algunos de vosotros sabéis, trabajar en un instituto de secundaria (ya sea enseñando un idioma o física) no es facil por múltiples factores conocidos por todos.
Pues bien, ayer, mientras estaba en la sala de profesores del instituto donde trabajo, escuché una conversación entre dos profesores ya expertos; uno de ellos le explicaba al otro la tortura que le producía dar clases a ciertos alumnos por su conducta, falta de interés, olvido (¿deliberado?) de materiales, ruido constante en clase, etc. Muchos de nosotros le podríamos hablar de la autonomía del alumno, de la implicación en la asignatura a través de la negociación, del uso de las NT ... pero conozco la realidad de la que hablaba esa persona porque, en cierta medida, a mí me ocurre lo mismo en mis clases a pesar de "mis clases accionales". Sin embargo no fue esto lo que le dijo el otro colega de profesión sino que le explicó el sistema que utiliza él para controlar la cháchara en clase.
Su método consiste en anular una parte de la pizarra para escribir en ella a los alumnos que hablan (no atienden) en clase. Así pues, cuando ve a un alumno hablando o riendo con otro, escribe su nombre excepto la última letra en la pizarra, y sigue explicando. El alumno sabe que la próxima vez que le vea hablando, el porfesor escribirá la letra que falta para completar su nombre y que indicará que tendrá que hacer un trabajo para el próximo día (los trabajos suelen ser copiar o traducir un texto bastante largo) que el profesor no corregirá.
Si el alumno no entrega el trabajo al día siguiente, el profesor dobla el castigo (en vez de un texto serán dos) y si se niega a entregarlo, el profesor llama por teléfono a los padres.
Lo sorprendente es que, según él, este método funciona muy bien y los alumnos que en otras cosas crean problemas en la suya, si bien no trabajan siempre, son unos angelitos en el comportamiento.
Quería compartir esto con vosotros para saber qué pensáis. Evidentemente, no es lo mismo enseñar en secundaria que en una academia, pero sería interesante conocer vuestra postura.

martes, 5 de octubre de 2010

Mis trabajos este año II

Inico esta descripción de mis puestos de trabajo por la labor que desempeño como profesor de español en un insituto de Secundaria francés. Este es mi segundo año en el mismo instituto y este año he pasado de hacer cinco a seis horas a la semana (tengo el estatuto de Vacataire en el ámbito de la enseñanza escolar que en Francia no puede superar las 200 horas lectivas anuales).
Con estas 6 horas doy clases a un grupo de 20 alumnos de Seconde (de 14 a 15 años) y a un grupo de 30 alumnos de Premier (de 15 a 16 años).
En otros lugares ya he comentado el modo como se suele enseñar idiomas en los institutos franceses (a partir de textos literarios e imágenes) aunque afortunadamente esto está cambiando (muy paulatinamente, eso sí). Yo, sin embargo, trato de hacer actividades donde los alumnos tengan más participación oral y hagamos cosas que puedan ser de su interés. Pues bien, tras años de experiencia, de lo que me estoy dando cuenta es de que a los alumnos les da igual hacer una cosa u otra. Parecen estar descontentos per se, apáticos y, sobre todo, infantilizados.
Es realmente terrible ver en qué grado de "madurez" nos encontramos con muchos de esos alumnos, que parecen venir a clase para pasarse 55 minutos con el cerebro en off, salvo cuando se ponen a hablar entre ellos.
Cada tarea propuesta les parece insalvable puesto que, a su parecer, requiere mucho esfuerzo. Lo más curioso de todo es que cuando la hacen se dan cuenta de que no era para tanto. Eso no significa que salgamos del círculo vicioso.
Pero a parte de esa mayoritaria dejadez y desinterés (sí, mayoritaria aunque no total), lo que peor llevo es la disciplina y eso que mis alumnos no son, para nada, agresivos. Son, por decirlo de algún modo, unos "críos" que hacen que la fuerza del grupo procoque de vez en cuando unos dolores de cabeza al personal de envergadura. Parecen tener una incapacidad natural en clase a estar atentos y una inclinación a crear un hábitat de murmullos-risas sonoras-y algún que otro grito a medio sofocar en clase. Y si por lo que sea se te ocurre hablar con algún alumno mientras los otros están ocupados con alguna tarea para pedirle amablemente que trabaje un poco más y hable (en francés) un poco menos, las risitas se acentúan sensiblemente cuando te alejas (en gran parte porque tu acento hispano hace que no tengas una pronunciación perfecta de su lengua materna). Sí, hay casos así, o almenos yo me he topado con muchos.
A veces tengo tendencia a decirme que en casos como estos la mano dura encaja, aunque afortunadamente, ese pensamiento se desvanece rápidamente. Hasta ahora, almenos.
En todo caso, cuando me dirijo al instituto y, sobre todo, cuando entro en él, me embarga una tristeza difícil de describir pero que me deja claro que no estoy disfrutando de un trabajo que me apasiona, y lo más cruel es que la solución no sólo está en ellos sino en mí y por mucho que busque (ayudados de blogger, exposiciones, dinámicas de grupos, trabajo colaborativo...) no la encuentro. Quizá debería hacr simple y llanamente comentarios de textos literarios.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mis trabajos este año I

Este año académico se presenta y, hasta ahora lo está siendo, bastante cargadito pero sobre todo variado. Trabajo, de momento, en tres lugares diferentes enseñando el español, y en cada lugar los objetivos, el programa, las actitudes y la motivación, no tienen nada que ver entre sí. Paso de un lugar del que me salen humos por la cabeza (y no por el esfuerzo mental) a otro en el que el tiempo pasa volando.
Dedicaré un post a cada uno de mis puestos de trabajo explicando el tipo de alumnado, la dinámica del grupo y diversas actividades trabajadas. Pero para empezar, aquí presento las "sedes" en las que me acompaña, a veces Don Quijote, y a veces el bueno de Sancho:

1) Un instituto de secundaria.
2) Una escuela de ingenieros.
3) El Instituto Cervantes.

¡La variedad a la órden de la semana!
Trabajar en tantos lugares te permite cosas tan importantes como poder pagar el alquiler, las facturas, la alimentación, etc. pero, en contrapartida, me deja casi sin tiempo para dedicarme a otros quehaceres. Tantos grupos diferentes supone tantas programaciones diferentes con el resultado de pasarme horas y horas preparando actividades, corrigiendo, organizando blogs, reactualizando mis conocimientos en las TIC, etc. Sin hablar de lo de vespa: vespaquí, vespallá. En definitiva, qué os voy a contar que no sepáis, cosas del oficio, la chaqueta que todos llevamos puesta.
Así pues, en cuanto pueda, inicio esta serie en las que analizaré qué supone trabajar en cada uno de los lugares en los que estoy.

martes, 7 de septiembre de 2010

La vuelta al cole

Llega Septiembre y para muchos profesores esta fecha indica dos cosas: se cabaron las vacaciones y empieza el año escolar. Dos peces que se muerden la cola, aunque nunca sabes en qué direción irá la corriente.
Las aulas vuelven a llenarse de alumnos resignados, cansados, entusiasmados, curiosos, expectantes, aburridos, etc. Pero también de profesores con estados de ánimo muy diversos.
Yo, por el momento este año, seguiré lidiando con alumnos de un instituto de secundaria francés y disfrutando con alumnos del Instituto Cervantes. A estas tan diferentes experiencias se unirá la de enseñar el español a ingenieros de informática varias horas a la semana. Un menú variado, con gustos diferentes y con posibilidades de indigestión si algunos trozos se me atragantan.

Como cada año nuevo, nos hacemos promesas sobre qué haremos (probaremos) en clase, cómo enseñar un u otro aspecto, cómo organizar las clases... Pues bien, yo este nuevo curso me he propuesto varias cosas:

  1. Tratar de ser menos gramatical y trabajr más con temáticas: Muchos de mis compañeros, especialmente en el instituto, trabajan a partir de temas como las drogas, la guerra civil española, los viajes, el medio ambiente, la publicidad, etc. Una vez establecido el tema, creo que buscan textos, imágenes, vídeos, audiospara llevar al aula. A mí me parece una buena idea, los alumnos aprenden aspectos de la cultura hispana así como léxico relacionado con un tema, pero no logro ver cómo tratan de ese modo la gramática. He ahí mi obstáculo y este año intentaré superarlo de uno u otro modo (Me gustaría conocer vuestra opinión sobre este aspecto).
  2. Usar las TIC en el aula: Uno de mis objetivos pendientes desde hace ya un tiempo es dejar de leer tanto sobre la implantación y uso de las TIC en el aula y pasar de una vez por todas a la acción. Las posibilidades son enormes, tantas como las herramientas a elegir. Yo creo que para empezar lo más sensato es trabajar con herramientas que los alumnos y yo conocemos (y ya usamos), así que es muy posible que empiece con el uso de algún blog o wiki. La idea es tener un lugar en el que ir colgando (yo y los alumnos) cosas que hayamos trabajado, o tengan relación con lo hecho en clase pero lo que no sé muy bien es cómo gestionar un blog o una wiki con 30 alumnos, o cómo gestionar 4 wikis si hago uno para cada grupo diferente que tengo.
También me gustaría poder utilizar:
  • twitter con la idea de que cada alumno escriba un tweet almenos una vez a la semana.
  • presentaciones con slideshare, powerpoint o vídeos hechos con Movie Maker o Camtasia Studio.
  • crear un calendario con Shuttercal (esta idea me viene de Esperanza Román Mendoza)
No sé si estos proyectos llegarán a buen puerto, pero me alegra como mínimo saber que mi bolsa de viaje no está vacía.
Cualquier sugerencia o recomendación será, por supuesto, bien recibida y agradecida.

martes, 24 de agosto de 2010

Libro de cocina

Como prometí, aquí os dejo uno de los trabajos que hice con alumnos de Seconde en el instituto francés donde trabajo. El objetivo era trabajar el imperativo y para ello hicimos un libro de recetas de la clase. Ya me diréis qué os parece el resultado.

miércoles, 21 de julio de 2010

Evaluación del año

Ha sonado el timbre que otorga poder levantarse tarde, atacar a la pila de libros pendientes, dormirse ante la tele, tomar el sol, echarle la mochila a la espalda... Pero también es hora de echar una mirada atrás para ver el camino recorrido durante este año, de hacer un balance académico y humano de lo que supone ser profesor de una lengua extranjera.
Lo primero que tengo que destacar es que, finalmente, he podido hacer todo el año escolar en un mismo instituto de secundaria, y ha sido toda una experiencia. Qué os voy a decir de esos alumnos y alumnas que desbordan testosterona (y ¿entusiasmo?) en las aulas que no sepáis. Pero bueno, dejando a pie de página (pero no en letras pequeñas) algunos momentos de desesperanza (¿no habéis visto mi calva?) y de falta de motivación, lo vivido no fue del todo insoportable. Tengo pendiente colgar los trabajos más destacados de mis alumnos que son, en cierto modo, un reflejo de mi enseñanza.
Ýa he hablado un poco aquí de cómo se suele enseñar el español en la enseñanza oficial francesa y de mi rechazo a tal metodología, y creo que algunos alumnos han agradecido que mis clases no fueran convencionales y que en ellas pudieran utilizar las nuevas tecnologías. Sin embargo sé que me queda mucho por aprender y que mis sensaciones no han sido tan buenas, sobre todo con el uso de las nuevas tecnologías y el modo de evaluar. Pero el mayor escollo ha sido, una vez más, la disciplina. Siempre la disciplina. Cómo ser general cuando no tengo graduación (ni ganas) ni para ser soldado raso.
Muchas dudas, preguntas, proyectos que, aún a mi pesar, me acompañarán en este periodo de "desconexión" llamado vacaciones.