- Skype: La mayoría de mis alumnos de segundo año tienen un nivel aceptable (entre B1 y B2) y alguno que otro me ha comentado que les gustaría poder hablar con hispanoblantes durante las clases. Con los tiempos que corren no debería ser difícil, lo que pasa es que mis criterios crean olas que hacen que la llegada a puerto no esté garantizad ya que busco a ingenieros españoles que compartan inquietudes por la mecánica industrial, la electrónica, la informática, la aeronáutica, etc. y que estén dispuestos a hablar con mis alumnos en modo de intercambio (francés-español). Nada fácil.
- Debates: El año pasado hicimos varios y este año quiero seguir en la misma línea. Sin embargo, mi idea es que sean ellos quienes traigan el debate a clase para que se hable de algo que ellos elijan. Así pues, tengo pensado que cada semana dos alumnos preparen una presentación sobre un tema (¿relacionado con el mundo hispano?) que lleve a debate. Los alumnos deberían decirme sobre qué tema van a tratar para que yo pueda preparar cierto vocabulario (¿o deberían hacerlo ellos?). Sería interesante que el debate formara parte de la clase pero que no fuera la clase. Sigo pensando en ello.
- Necesidades: Al final del año escolar les pasé una hoja de evaluación del curso y las opiniones fueron muy variadas. Unos decían que querían más gramática, otros que habíamos hecho demasiado. Estaban los que deseaban que las clases se centraran más en su campo de aprendizaje (ingeniería) y los que aspiraban a conocer mejor el léxico del día a día (¿cómo se dice fourchette en español?). También los que encontraban que hablábamos pocos, otros que mucho...
- Películas: Trabajar más con cortos y películas, algo que suele gustar. Lo ideal sería poder unir debate y película.
- Twitter / Facebook: Mi asignatura pendiente: la web 2.0 Me gustaría crear una lista en Twitter para continuar los debates, o crear un blog de aula (esto ya lo he hecho varias veces con resultados poco satisfactorios, de los que he hablando en otro post) o un grupo de Facebook o compartir/corregir documentos con Google Docs...
viernes, 22 de julio de 2011
Clases a ingenieros
jueves, 21 de julio de 2011
Arenas movedizas
miércoles, 11 de mayo de 2011
¿Cómo me ven mis alumnos?
Durante la mañana, mis estudiantes de ingeniería hicieron el examen final del semestre y después les pedí que rellenaran un cuestionario de satisfacción. Sé que no es el mejor modo, me hubiera gustado hacerlo oralmente, como en el primer cuatrimestre, pero este segundo me ha sido imposible.
Así pues, les pedí que pensaran en lo que habían hecho y que, si lo deseaban, hicieran comentarios, sugerencias, críticas, etc. Y la verdad es que los resultados me han, en cierto modo, sorprendido.
Antes de nada hay que situar el contexto. Son estudiantes de ingeniería (electrónica, mecánica, infiormática) de entre 19 y 22 años a quienes se les "obliga" hacer otro idioma además del inglés, algo que no todos aceptan de buen grado. Así pues, y teniendo en cuenta que el coeficiente para la asignatura español no es muy elevado a diferencia de asignaturas como "Modelización de estrucuturas mecánicas", los alumnos parecen asumir que el español debería ser una "maría" y que vienen a clase en busca de juegos y sin ganas de que el profe les dé deberes para casa.
Este es mi primer año en esta escuela de ingeniería y enseguida comprendí la situación aunque no me resigné a considerar mis clases como un pasatiempos mas admití que el compromiso de mis alumnos con respecto al español iba a ser inferior al de otras asignaturas.
Y para más inri, habría grupos que vendrían los dos semestres a las 8 y otros que vendrían solo ese día para mi clase. Así pues, había que tratar de hacer un programa variado para que no me encontrara solo en clase a mitad del semestre.
Pues bien, durante los semestres a veces encontraba a los alumnos muy estáticos, poco participativos, hablando entre ellos en su lengua materna cuando trabajaban en grupos, etc (otras clases era todo lo contrario). Y esto me llevó a pensar que los alumnos quizá se aburrían, que los temas gramaticales se les hacían eternos, que el español (o el profe) se les atragantaba... Pero cuando he leído los comentarios (que siempre hay que tratarlos por lo que son) han valorado mucho:
- la dinámica de grupos
- la preponderancia de la expresión oral (otros en cambio han dicho que se hablaba poco en clase, que no se sentían obligados a hablar)
- las exposiciones que han hecho
- los debates sobre la actualidad
- la disponibilidad y entusiasmo del profesor (un alumno me ha dicho que eran clases informales donde se sentían libres para participar)
- el ambiente de la clase (esto me ha sorprendido mucho en un grupo en el que no se oía una mosca so yo no hablaba)
Yo me esperaba unos comentarios más inconformistas, lo que demuestra que a veces la percepción que tenemos sobre una clase no siempre es la que tienen ellos. No sé si han acertado en los puntos positivos, pero en todo caso han dado en el clavo con los negativos. La mayor parte de los alumnos han comentado la falta de dos aspectos en los que estoy completamente de acuerdo y sobre los que he de hacer más hincapié:
- pocas comprensiones orales: les hubiera gustado escuchar a otros nativos.
- poco vocabulario: uno de mis talones de Aquiles. Están acostumbrados a que se les den listas de vocabulario (que a mí me suelen dar urticaria) pero que para ellos son importantes.
El hecho de que sus "críticas" coinicdan con las mías me hace pensar en que han reflexionado sobre las clases y en que son comentarios con un trasfondo.
Todo esto pasó por la mañana.
Por la tarde llegó uno de esos momentos en los que te planteas si quieres seguir siendo profesor o no. El contexto: el instituto de secundaria donde enseño español. Fue uno de mis peores días como profesor, pues incluso llegué a hacer algo que nunca había hecho y de lo que no estoy orgulloso: debido a la falta de atención, a las continuas risitas, a que no consiguía ni siquiera explicarles algo que consideraban interesante (y a mis repetidas peticiones de silencio) les hice un examen a modo de castigo. Notaba que estaba perdiendo el control de la clase, que, literalmente, pasaban de mí y de que hablaban entre ellos sin preocuparse por mí o por los compañeros que intentaban prestar atención, y puede que al final tomara la decisión más facil. Nio me gustó lo que hice así que trato de imaginar qué podría haber hecho por si, espero que no, me ocurre una segunda vez.
¿Tú qué hubieras hecho?
lunes, 2 de mayo de 2011
Bienvenido el Pingüino
Ahora toca familiarizarme con el nuevo sistema operativo y descubrir sus aplicaciones.
En todo caso, lo que considero más importante, y que ha sido lo que me ha motivado a realizar este giro, es la filosofía de compartir, de libertad, de accesibilidad para todos ¿Por qué pagar por algo si tengo lo mismo de un modo gratuito? ¿Por qué nos ponen tantas trabas? Querer cambiar nuestra situación socio-económica empieza por cambiarnos a nosotros mismos, y yo es lo aue he empezado a hacer.
¿Y tú?
lunes, 28 de marzo de 2011
¿Más o menos controles?
En todo caso, en el instituto de secundaria en el que estoy, creo que hago menos controles que mis colegas. Por lo que me dicen, ellos suelen hacer cada dos semanas controles de una media hora para ver si los alumnos han aprendido (¿memorizado?) la lección hasta ese momento (conjugación, vocabulario, etc.).
Yo, en cambio, les envío cosas para hacer en casa (que muchos "olvidan" de hacer) y solo suelo hacer dos exámenes por trimestre. Sin embargo, no sé si estoy haciendo lo correcto (¿acaso alguien puede saberlo?).
Me explico: con unos alumnos estamos trabajando la visión que tienen sobre el futuro y hemos trabajado la conjugación del futuro, los marcadores de futuro, las predicciones, los marcadores de hipótesis, el futuro como hipótesis para presente, cuando + presente de subjuntivo (conjugación) ... mucha tela. Y, en vez de hacer controles para ver si han aprendido lo que vamos estudiando, les hago un examen donde todo entra y donde todo lo relaciono. Sin embargo observo que hay alumnos que, por lo visto, ya ni siquiera se acuerdan de lo que hicimos al principio y que solo se pondrán las pilas cuando llegue el momento del exámen.
Así pues me estoy planteando el hecho de ir haciéndoles controles para ver si van siguiendo lo que se ve en clase. De ese modo puede que tanga una visión más general de lo que van aprendiendo, aunque me temo que más que aprendizaje en muchos casos haya un buen trabajo de memoria.
jueves, 24 de marzo de 2011
Las TIC y yo
Todos son signos inequívocos de que la recta final del curso escolar está, no ya a la vista, sino al acecho. Y lo que para algunos (o muchos) sea una marca de un reposo cada vez menos lejano, para otros es también el inicio (continuación) de una valoración/mirada crítica de lo hecho y de lo que se puede hacer.
La experiencia nos muestra lo que puede o no funcionar sobre aquello de lo que tenemos experiencia. De lo no hecho, poco podemos deducir si no es el deseo/intención de querer/poder hacerlo. Es una dialéctica interna contínua, un círculo cerrado porque siempre hay nuevos proyectos, nuevas ideas, nuevas experiencias a realizar. Y en ese estado estoy (otra vez), tratando de saber qué hacer con mis alumnos, cómo y qué enseñar: las preguntas eternas.
Sin embargo focalizo esta problemática en el uso de las TIC en mis clases y, sobre todo, con mis alumnos.
Paso horas y horas metido en la web 2.0 (blogs, twitter, herramientas Google, Glogster, Bubbl.us, podcasts, videos, maptalks, Shuttercal...), buscando, recopilando, acumulando, acumulando... una herramienta tras otra. Pero eso ne me hace ser un profesor 2.0 (el tercer grado ni te cuento) si todo me lo guardo para mí, si lo que descubro no lo comparto con mis alumnos.
Puedo alegar puntos a mi defensa (falta de material, sala informática casi inaccesible, alumnos poco motivados ante los intentos llevados a cabo, etc.) pero no me declaran inocente en mi juicio interno. Sin embargo, me encuentro ante una barrera, esa barrera ante la que supongo se encuentran muchos docentes, que no acabo de superar. ¿Cómo utilizar las TIC? ¿Cómo hacer cosas CON los alumnos?
Hasta ahora lo máximo que he conseguido es que hagan presentaciones con Powerpoint, vean vídeos de youtube, escriban durante una semana en un blog de clase (que después ignoraron), graben su presentación utilizando Audacity, creen recetas para luego hacer un libro de recetas de la clase y comer sus preparaciones... Lejos, muy lejos de integrar las TIC a la educación.
Sé que ellas no son un fin en sí mismo pero creo firmemente que pueden ser un factor de motivación muy relevante: unas alas para alzar un vuelo que lleva mucho tiempo siendo raso. Por eso me planteo una vez más esta cuestión y, seguramente, no será la última.
jueves, 3 de febrero de 2011
A otra cosa ...
Supongo que muchos de vosotros habéis escuchado cosas similares, y la experiencia me ha enseñado que tengo que escucharlas, que son necesarias, que no aprendemos "de golpe y sin problemas". Así que volví a explicar, y otra vez. Algunos dicen que en esto consiste nuestra profesión. Algunos alumnos no entendían que a la hora de rellenar huecos no hacían muchos errores pero que cuando contaban cómo conocieron a una persona importante para ellos los errores salían como champiñones. Los rellena huecos suelen ser previsibles, les decía, pero la vida es mucho más compleja.
Afortunadamente, también hubieron algunos momentos de lucidez/comprensión (los dibujos y el teatro ayudaron bastante) con el típico:
- "ahh, sí, por eso come fuera, porque decimos llegaba a casa y no llegó a casa"
o
- oui, oui, alors (o sea) que si se expresa la duración total de una acción en pasado es indefinido"
# "sí, ¿y eso qué significa?" (repetir lo que dice el profesor no suele ser muy didáctico)
- "je ne sais pas trop, attendez" (su compañera se lo explica en francés) "ok, un ejemplo, ¿vivía dos meses en Paris no es bueno?
# "¿Tú qué crees?, ¿Es correcto?
- Creo que no, porque hay dos meses.
Soplido! Parece que lo ha captado.
Ahora solo falta ver los resultados de lo inexquivable (por ahora): los exámenes.